
Guerra civil en Costa de Marfil
La Guerra civil en Costa de Marfil se inició el 19 de septiembre de 2002, y tras una tregua,
concluyó en 2007 con la unión de los dos bandos para el gobierno del país siendo, finalmente,
como siempre, los verdaderos afectados, los habitantes del país.
• AntecedentesDesde la muerte del primer presidente de Costa de Marfil, Félix Houphouët-Boigny, sus sucesores,
todos provenientes del sur del país, de mayoría cristiana, han jugado la carta del nacionalismo y la
reducción de derechos de las poblaciones del norte y el oeste, mayoritariamente musulmanas.
El 25 de diciembre de 1999 un golpe de estado, el primero en la historia de ese país, depuso al
sucesor de Houphouet-Boigny. Desde entonces el país ha entrado en un proceso de
empeoramiento económico y de disputas de carácter étnico. En octubre de 2000 se realizaron
elecciones en las que se prohibió la participación de un candidato musulmán. Ese año el gobierno
regresó a manos civiles al autoproclamarse presidente Laurent Gbagbo después de un alzamiento
civil que depuso al régimen militar.
Desde la llegada al poder de Laurent Gbagbo se multiplicaron los incidentes de violencia étnica
contra musulmanes.
Nacionalismo en Costa de Marfil
En los años 1990 se empezó a utilizar el término Ivoirité para denotar la pertenencia a Costa de
Marfil. Al principio se habló de una pertenencia cultural donde todos los habitantes de Costa de
Marfil podrían identificarse, incluyendo un tercio de la población de origen extranjero.
Pero la política ha hecho variar el término para incluir actualmente solo a las poblaciones de la
costa y del centro del país, excluyendo muy particularmente la población esencialmente
musulmana del norte y el oeste.
Esta noción se utilizó en 2000 para que la Corte Suprema anulara la participación en las elecciones
del candidato Alassane Ouattara originario del norte del país.
Hostilidades
El 19 de septiembre de 2002 estalló una rebelión en el norte y oeste del país, lo que produjo una
división de hecho del país. Las tropas rebeldes intentan dirigirse hacia la capital para toma el
control completo de la nación.
Los rebeldes afirman luchar en contra de un gobierno que les niega derechos civiles y religiosos,
además de no compartir la prosperidad del sur con las zonas pobres y desérticas del norte del
país. Por su parte, el gobierno de Laurent Gbagbo considera a los rebeldes como un grupo de
desertores ávidos de poder y sostenidos por el gobierno de Burkina Faso, cuyo interés es el de
desestabilizar la región.
Por solicitud de la CEDEAO, Francia envió un contingente de 2.500 «cascos blancos» a Costa de
Marfil. Junto con los franceses llegaron también fuerzas de Benín y Marruecos.
Tregua
En 2003 se logró una tregua y la fuerza de interposición separa posiciones entre tropas del
gobierno y fuerzas rebeldes. Durante el período de tregua, las fuerzas gubernamentales
aprovecharon el tiempo para modernizar su aviación militar con nuevos aviones y helicópteros.
Reinicio de hostilidades
La tregua duró hasta septiembre de 2004, cuando las tropas gubernamentales iniciaron
bombardeos contra posiciones rebeldes.
Tratando de provocar la salida de las tropas extranjeras, el gobierno ha lanzado fuertes ataques
verbales contra la fuerza de interposición, lo que ha conducido a ataques de los seguidores del
presidente Gbagbo contra la población de origen extranjero, que representa cerca de 25% de la
población total del país. En noviembre de 2004, la aviación de Costa de Marfil atacó posiciones
francesas produciendo como reacción la destrucción de la casi totalidad de la aviación militar de
Costa de Marfil. Igualmente, tropas francesas han sido desplegadas en diversas regiones con el fin
de garantizar la seguridad de instalaciones extranjeras.
Desde la destrucción de la fuerza aérea Marfileña por parte de las tropas francesas se han
multiplicado las manifestaciones de simpatizantes del régimen en contra de extranjeros, no
solamente europeos sino también contra los inmigrantes de países vecinos. El 9 de noviembre los
manifestantes trataron de acceder a la zona de seguridad establecida por las tropas francesas,
pero intervinieron las fuerzas de seguridad del gobierno disparando contra la multitud de
manifestantes lo que produjo el saldo trágico de siete manifestantes muertos y cerca de 200
heridos. Los manifestantes por su parte culpan directamente a las fuerzas extranjeras por las
muertes ocurridas.
Mientras tanto, todas las noticias que reciben los ciudadanos marfileños vienen filtradas por el
gobierno, ya que fueron prohibidos los periódicos de oposición y destruidas las antenas
transmisoras de emisoras de radio internacionales.
El 10 de noviembre se inició el repatriamiento voluntario de europeos residentes en Costa de
Marfil.
El 11 de noviembre el gobierno marfileño acusó al ejército francés de ser el responsable de la
muerte de 50 manifestantes y de 600 heridos, citando fuentes de la Cruz Roja Internacional.
Las tropas francesas admiten haber disparado para hacer retroceder una
multitud, pero agregan que la mayoría de los heridos recibieron impactos de bala provenientes de
los propios rebeldes.
Hasta el 15 de noviembre, cerca de 5.000 habitantes de 63 nacionalidades han sido evacuados
hacia Europa y otros 10.000 han salido por las fronteras terrestres, principalmente hacia Liberia y
Ghana. Todo ello mientras se ha multiplicado el número de actos de violencia en el sur del país
contra ciudadanos que no responden a la descripción de un Marfileño del Sur.
Como consecuencia del ataque a posiciones francesas de principios de noviembre, el gobierno de
Costa de Marfil destituyó a algunos militares por considerarlos responsables de ese ataque, el cuál
es el origen de la actual crisis. Al mismo tiempo, el ejército marfileño, ahora carente de apoyo
aéreo, se ha retirado de algunas posiciones tomadas luego del rompimiento de la tregua con los
rebeldes del norte. Este retiro es confirmado por voceros de la fuerza de interposición de la ONU,
procedentes de Benín y Marruecos.
El Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, la Unión Africana y la Unión Europea
responsabilizan al gobierno Marfileño por desatar los hechos de violencia con el ataque a
posiciones francesas en territorio dominado por las fuerzas rebeldes. El 15 de noviembre el
Consejo de Seguridad aprueba por unanimidad una resolución que establece sanciones en contra
del gobierno de Costa de Marfil que incluyen la congelación de activos y la prohibición de viajar a
los líderes del gobierno de Costa de Marfil. Funcionarios de las Naciones Unidas han denunciado
las incitaciones abiertas a la violencia contra extranjeros que se escuchaban cotidianamente en la
radio y la televisión estatal. Estos avisos fueron remplazados por llamados a la calma a partir del
16 de noviembre. En febrero de 2005, el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas decidió
unánimemente mantener las sanciones contra el gobierno marfileño así como el embrago de
armas.
La semana siguiente a los acontecimientos que dejaron, según un comunicado oficial, cincuenta y
siete civiles marfileños muertos y 2.226 heridos fue de tensa calma, con el regreso de funcionarios
internacionales, especialmente los de las Naciones Unidas.
El grupo de prensa independiente indymedia interpreta la presencia de tropas francesas en Costa
de Marfil, como un acto de soporte a su política de neo-colonialismo económico y aboga por la
salida de las tropas francesas de este país.
Situación humanitaria
La guerra civil en Costa de Marfil ha prácticamente paralizado los programas de salud en zonas
rebeldes así como los tratamientos contra el SIDA en un país donde casi 10% de la población
resulta positiva en las pruebas de VIH. La falta de vacunas acrecienta la mortandad infantil.
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